
<Si se dieran las elecciones en el país, transparentes, y elegimos al nuevo presidente, de ahí para allá se puede hablar de cualquier escenario, de cualquier solución>.
Manuel Zelaya, el presidente hondureño, ha convocado para este domingo 28 un referéndum bastante sui géneris: ante la negativa del Tribunal Supremo Electoral y el Parlamento para autorizar la consulta, él la ha organizado, prácticamente, en calles, plazas, mercados, colegios. No habrá observadores internacionales, ni padrón electoral.
Quien quiera votar solo deberá llevar su documento de identidad. La pregunta a responder es si se está de acuerdo o no con que, en las elecciones de noviembre haya una cuarta urna (aparte de la presidencial, legislativa y municipal) para decir sí a una Asamblea Constituyente. En el fondo, aunque Zelaya lo niegue, se atisba la reelección.
A este ampuloso y extraño mecanismo, se le agregó un ingrediente explosivo: la destitución del general Romeo Vásquez, Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Luego el culebrón continuó. La Corte Suprema restituyó al militar, hay soldados en las calles y rumores de golpe, mientras el mandatario porfía con la consulta.
Ante esta consulta, convocada para el mismo día en que se da el golpe, los opositores alegaron que Zelaya busca la reelección, algo prohibido en la Constitución de Honduras en el artículo 42, numeral quinto:
La calidad de ciudadano se pierde...por incitar, promover o apoyar el continuismo o la reelección del presidente de la República.
Acontecimientos:
La mejor crónica de los hechos es de El País de España.
La tensión crece en las calles de Tegucigalpa después de que esta madrugada, justo antes del amanecer, un comando de las Fuerzas Armadas capturara al presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, lo trasladara inmediatamente a una base aérea del sur de la capital y lo deportara a Costa Rica. La Casa Presidencial ha sido tomada por los militares, que han situado tanquetas junto a cada puerta. Allí se están reuniendo los partidarios de Zelaya, que protestan por un golpe de Estado que atribuyen al “poder económico”, llaman traidores a los soldados y queman neumáticos. Mientras tanto, el Congreso, reunido en una sesión especial por convocada por su presidente, Roberto Micheletti, ha nombrado a este presidente interino del país, según ha informado la cadena Telesur. Para ello, los miembros han aceptado una supuesta carta de renuncia firmada por Zelaya. La Comisión Electoral ha emitido previamente a este nombramiento un comunicado en el que asegura que las próximas elecciones presidenciales se celebrarán el 29 de noviembre como estaba planeado.
Las emisoras de radio y televisión han sido cortadas, así como la electricidad, y se ha suspendido el transporte público. Tanquetas y camiones llenos de soldados están tomando los puntos estratégicos de la ciudad y varios helicópteros del Ejército no dejan de sobrevolar la Casa Presidencial y el Parlamento.
El presidente ha sido capturado en su domicilio, en la colonia de Tres Caminos, justo cuando creía que ya se había conjurado el peligro de golpe de Estado. En una entrevista concedida a este periódico pocas horas antes de su detención, Zelaya Rosales presumía de que el apoyo expreso que había recibido de Estados Unidos había resultado fundamental para que el general insurrecto Romeo Vásquez no se hubiera atrevido a consumar un golpe que ya intentó el jueves sacando a los militares a la calle. La confianza llevó al presidente a abandonar anoche la Casa Presidencial por primera vez desde que estalló el conflicto, provocado por su intención de convocar, para hoy domingo, una consulta popular que abriese el camino de su reelección.
Pues bien, es la primera vez que Micheletti admite la posibilidad que retorne Zelaya al poder. Así mismo, el gobernante de facto anunció que quedaba derogado el decreto que limitaba los derechos civiles de los hondureños.
Esperemos que la democracia se digne en volver.
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