
En una votación sorprendente, el presidente de EE.UU. ganó el Premio Nobel de la Paz por ser promotor de las esperanzas de un futuro mejor y por su lucha para el desarme nuclear.
El País señala las respuestas que tiene Barack Obama ante su su sorpresiva victoria:
El Nobel de la Paz agiganta la dimensión universal de Barack Obama y eleva hasta el desasosiego las expectativas sobre su presidencia y su responsabilidad personal en la transformación del mundo que conocemos. Obama ha aceptado públicamente esa pesadísima carga al declarar que entendía la concesión del prestigioso premio como "una llamada a la acción", un estímulo para hacer frente a conflictos que desangran a la humanidad desde hace décadas y a nuevas amenazas que renuevan cada día los riesgos de una catástrofe.(...) Tratando de anticiparse a todo eso, el presidente ha declarado que no interpreta el Nobel como un reconocimiento a sus propios logros sino como "una afirmación al liderazgo norteamericano". Precisamente de la pérdida de ese liderazgo le acusan sus críticos. El último ejemplo fue la derrota de la candidatura de Chicago para la celebración de los Juegos Olímpicos. Y, en áreas más delicadas, Obama es acusado por la oposición de abandonar a los aliados y no plantar cara a los enemigos.
Barack Obama, a parte de ser el primer presidente de raza negra en Estados Unidos, es el tercer dirigente de alto rango, después del ex vicepresidente Al Gore (2007) y el ex presidente Jimmy Carter (2002), perteneciente al Partido Demócrata que gana el galardón en esta época.
Solo una pregunta ronda por la cabeza de la mayoría: ¿Se lo merece? Cabe resaltar que, según la tradición del premio, es entregado a quienes se han esforzado por evitar conflictos armadas y guerras, o han establecido organizaciones que se preocupen por la preservación de la paz y apoyen el multilateralismo. Recordemos un poco. Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson, los dos primeros presidentes norteamericanos en ejercicio que han recibido el galardón, no eran precisamente emblemas de la paz. El primero fue premiado por poner fin a la guerra entre Japón y Rusia (1904 - 1905). El segundo, por sus famosos Catorce Puntos que fueron principio del fin de la Primera Guerra Mundial. Solo falta conocer un poco de historia para recordar sus acciones muchas veces contradictorias o los intereses que van detrás de sus actos. Así mismo, Jimmy Carter recibe el galardón por los acuerdos de Camp David, entre Egipto e Israel en 1978. De todas maneras y en cualquier forma, Obama no ha conseguido nada de esto todavía. Solo queda esperar que haga méritos no solo a su premio, sino a su victoria en las elecciones norteamericanas.
Bueno! Habrá que ver! :-)
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