
Como sabrán, hoy día no ha sido un buen día para mi hermano, para mí, para mi familia y para todo aquel que cree en la justicia.


En respuesta al informe, el ministro de Exteriores chino, Qin Gang, negó la existencia de estos presidios y dijo que “nuestra prioridad es el pueblo”. Pero Human Richt Watch responsabiliza de esto a un sistema de servicio civil que usa un método de puntaje que sanciona a los funcionarios con demasiadas quejas y premia a aquellos que pueden minimizar los reclamos.Pues, como parece, la represión esta servida en bandeja. Y nosotros ¿Qué hacemos? Ese es el punto clave. Me parece que notas como estas, ya no vale la pena discutirlas por mucho tiempo. Es cierto, es necesario desarrollar un juicio a estos actos; pero, luego ¿qué? Hemos aprendido (o nos hemos mal educado) a quedarnos solo en el primer paso: nos falta ir a la acción. Así de sencillo, si no propiciamos nosotros el cambio dudo mucho que la providencia lo haga.


La multitudinaria despedida del domingo a Arturo “Zambo” Cavero escondió un hecho que tal vez muchos pasaron por alto. Durante el responso en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno, los funcionarios, militares e invitados que se hallaban allí cantaron el himno nacional, pero con una ligera y sorpresiva variante: en lugar de la primera y conocida estrofa, que interpretaron a viva voz los que vieron el homenaje desde la Plaza de Armas, estos optaron por entonar la sexta. (Vea aquí las estrofas aludidas)
Más allá de la anécdota, lo cierto es que con esta acción el Gobierno respaldó lo dispuesto por el ministro de Defensa, Rafael Rey, quien semanas atrás ordenó a las Fuerzas Armadas entonar en sus actos oficiales la sexta estrofa en lugar de la primera. Esto había ocurrido ya públicamente el 24 de setiembre, Día de las Fuerzas Armadas, y se repitió el pasado jueves 8, en el homenaje a Miguel Grau en el Callao.
Casi dos siglos han pasado desde que el himno fue entonado por vez primera en la voz de Rosa Merino, pero hasta ahora el debate sobre la originalidad y el espíritu de la composición que se canta en colegios, ceremonias y estadios sigue encendido. ¿La primera estrofa realmente la escribió José de la Torre Ugarte o se trata de una letra apócrifa?


En su artículo 15 (sobre el derecho a la protección de las comunicaciones personales), el documento menciona que “la información obtenida violando el derecho a la protección de las comunicaciones personales no se podrá utilizar ni difundir en ningún medio o canal La persona que haya violado este derecho responderá judicialmente”.
Además, el artículo 8 prevé el cierre del medio de comunicación que presente información que no es veraz. “La violación de este derecho o el incumplimiento de la obligación establecida en el párrafo anterior serán sancionados con una multa En caso de reincidencia en el período de un año contado a partir de la comisión de la primera infracción se duplicarán las sanciones Una tercera infracción en el mismo período de tiempo ocasionará la inhabilitación por dos años de las personas que incumplan esta disposición para ejercer actividades de comunicación y la cancelación de los permisos de funcionamiento del medio…”.
El artículo 11, sobre el derecho a la libertad de expresión, dispone sanciones a quienes formulen juicios de culpabilidad sobre hechos o conductas respecto de los cuales no se ha pronunciado la justicia. En tanto, el artículo 14 contempla sanciones a quienes difundan datos de carácter personal.
Según este proyecto, el ente que se encargará de la vigilancia, auditoría, intervención y control de quienes prestan servicios de telecomunicaciones será la Superintendencia de Telecomunicaciones y Medios de Comunicación. Esta institución no tiene nada de independiente, pues, según el mismo proyecto, el superintendente será elegido de una terna propuesta por el presidente de la República.
También hay un proyecto presentado por el legislador oficialista Rolando Panchana, que en su extremo más polémico obliga al registro anual de todo medio de comunicación, impreso, radial o televisivo.
Así mismo, El Universo agrega la siguiente declaración dada el pasado mes:
El presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), el chileno Luis Pardo Sanz, expresó su preocupación por un proyecto de ley de comunicación que impulsa el gobierno ecuatoriano que podría limitar la libertad de expresión.
(...) Pardo se mostró en desacuerdo con la posible conformación de instancias de control administrativo, de sanciones (a los medios de comunicación) que pudiesen inclinar la balanza (...) Añadió que en democracia el debate sobre los medios de comunicación privados tiene que ser abierto y lo más libre para que sea la ciudadanía la que pueda elegir y formarse su propia opinión.
A estar atentos, que cuando se den situaciones que impidan la libertad, tenemos que unirnos por la misma causa y lucha hasta la victoria.